
Resulta que le envié a algunos amigos y amigas una copia de La Vellonera de Berto y han quedado encantados y hasta han bromeado diciendo que el CD deberia venir acompañado de navajas, tragos y/o antidepresivos. Entonces decidí que tenía que preparar el Volumen 2. Por ahí se ha repetido hasta la saciedad que segundas partes nunca fueron buenas. Bueno, pues eso es sólo para las películas de Hollywood porque a mis producciones musicales no aplica. Es más, en mi caso, segundas partes nunca fueron más necesarias. Y voy a explicar por qué.
Todo esto de la nostalgia como escultora es una metáfora que describe muy bien el modo en que funciona la mente bajo trances como éstos. Pero no hay duda de que preparar este tipo de compilación responde también a otras razones, quizá más prácticas. He aquí las principales:
- El ejercicio de recordar las canciones que sonaban en aquella vellonera es uno excelente para las valientes neuronas que aún andan por ahí.
- No tienen idea de lo que me entretiene la realización del proyecto.
- Por buen rato me olvido un poco de los dolores de cabeza relacionados con el estudio de cáncer del colon que estoy coordinando.
- La copia es un excelente regalo en cualquier ocasión.
Y por último: Para mí, esta música es una gran alternativa a La Kalle.
Antes de que crean que ando por ahí realenga, me explico: acá donde vivo, La Kalle es una emisora radial muy popular. Y es una de las que acostumbro escuchar cuando doy la mega-guiada hasta mi trabajo, por aquello de que es música en español y de lo más modernito que se oye por ahí. Es muy parecida a la "Toca de Tó" de Arecibo.
La audiencia de "La Kalle" está compuesta mayormente por gente muy joven, pero ya saben, no faltamos los radioescuchas "colaos". Pero el punto que quería defender aquí es uno que tiene que ver con las letras de las canciones que se repiten incesantemente a través de las ondas de esta frecuencia.
Por ejemplo, hay una bachata, estilo "diálogo", de Monchy y Alexandra, que ha estado "súper-pegá" por mucho tiempo, y que tiene una estrofa que dice:
Ella: A mí me está pasando igual, no dejo de pensar en ti.
Hay días que me levanto contigo en la cabeza, lo llamo por tu nombre.
El: Y yo no quiero seguir así, estando con ella y pensando en ti.
Cada vez que oigo a esta chica cantar esto, me la imagino como una de las asombrosas acróbatas de Cirque de Soleil, levantándose con este hombre sobre la cabeza. Y luego, dice que llama al marido por el nombre del otro (¡y esto le sucede a cada rato!). El marido:
a. es sordo
b. tiene otra y no le importa
c. cree que es un apodito de cariño que ella le tiene
d. piensa que "such is life"
Otra estrofa de la misma canción, que se titula "Dos Locos", dice así:
El: Todavía no me acostumbro ni al café hecho por sus manos.
Me sabe mal, no es como el tuyo.
Ella: Y yo, cuando siento sus caricias, cierro los ojos y pienso en ti.
Ambos: Qué tontos, qué locos, somos tú y yo, estando con otros y amándonos.
Me resultan sumamente interesantes las cosas que estos dos extrañan el uno del otro. Y estos señalamientos levantan importantes banderas rojas para esta relación. En caso de que ellos decidan dejar a sus respectivos cónyugues y estar juntos, ella va a tener que estar muy pendiente de mantener la calidad del café que prepara.
Durante una de mis vacaciones en Utuado, mis padres me dijeron que les gustaba mucho escuchar los discos de este dúo de bachateros. Quedé de una pieza. Como toda hija responsable, siempre me preocupo mucho por la calidad de la música que escuchan mis padres. Los primeros que recibieron una copia de La Vellonera de Berto fueron ellos. Sobre todo porque "Berto" es mi papá.
Otra maravilla de tema que se escucha mucho en "La Kalle" es el titulado "Por un Segundo", del grupo "Aventura". La voz debilucha y susurrada del cantante dice lo siguiente durante la canción:
Quizás este no es el momento para humillarme
pero en mi subconciente estoy conciente
que es muy tarde...
Según Freud el consciente y el subconsciente son opuestos, el uno es el conjunto de pensamientos de los que tenemos percepción y el otro, de los que se puede ignorar su existencia. Pero esta canción puede ponernos a pensar: quizá debajo del subconsciente hay, en efecto, otro consciente, y esos pensamientos no están tan reprimidos como se podría creer...o puede ser que lo que dice la canción sea simplemente un soberano disparate.
He aquí otro magnífico ejemplo de por qué a veces he estado a punto de caerme con todo y carro por el puente Dumbarton. Este es un tema reguetonero de Tony Dize que titularon "Permítame":
Me preguntó como si no supiera nada
Que cuál era mi nombre y temblaba
Y yo le dije Yandel, ella dijo no puede ser
Para mí es un placer conocerte
(Es un placer conocerte y ando
Con la melodía de la calle Tony Dize)
Y la última estrofa, que es hablada:
Sé que se les hace imposible hacer música como ésta
De copiloto nada más y nada menos que Victor, el Nazi
Capitaneando la nave Tainy
El que a los 16 años anda en Mercedes
(Mas ná te digo)
Marioso, la melodía de la calle Tony Dize
Oye, las mentes de nosotros son superiores a las de ustedes.
Según una página cibernética se necesitaron cuatro mentes "superiores" para escribir esta joya.
Por último, hay otra famosa "rola" a cargo de Don Omar en la cual un amigo le está contando a otro que está enamorado de una mujer casada pero que se siente muy culpable por la relación. El amigo le aconseja que no se rinda, que quizá la felicidad de ella no está al lado de su marido. El desenlace de este drama casi no se veía venir:
Don: Salí con tu mujer
Romeo: Que te perdone Dios, yo no lo voy a hacer,
Los perdí a los dos y a la misma vez,
Ya lo sé que todo era mentira cuando ella me decia
que se iba pa' Puerto Rico a vacaciones con su amiga.
Me mintió, tú y ella en una cama, allá en Bayamón,
Quizás en Isla Verde o Carolina, cuantos hoteles ensució,
Tú también, los odio a los dos.
Aqui lo que más me llama la atención es la preocupación de Romeo por las condiciones higiénicas de los hoteles de diferentes pueblos de Puerto Rico. Es posible que él trabaje como inspector de sanidad o algo por el estilo y, como conoce muy bien a estos dos, está preocupado por el estado en que dejaron las hospederías.
Por supuesto, en esta emisora se escuchan otros temas que se pueden disfrutar sin necesidad de entrar en este tipo de análisis tan profundo. Pero lo cierto es que son los menos. Ahora bien, en esos momentos en que no tenemos mucha tolerancia para este tipo de letras, pues, es mejor echarle mano a los CDs, como, por ejemplo, estos de la Vellonera.
Ayer hablé con mi madre por teléfono. Me contó que el otro día ella y Papi buscaron el CD de la Vellonera y lo escucharon, justo después del de Monchy y Alexandra.
